EL TRABAJO INTERIOR

Muchas personas me preguntan en qué consiste el trabajo interior y por dónde hay que comenzarlo. Para mi el trabajo interior comienza desde el mismo momento en el que tomas la decisión de apostar por ti y querer sentirte mejor. Esa decisión de empezar a amarte de verdad es un poderoso mensaje que le estás mandando al Universo para decirle que te abres a recibir toda la ayuda necesaria para que ese proceso pueda llevarse a cabo. Una ayuda que puede llegar en forma de personas, experiencias, ideas, intuiciones, libros, películas… Son muchas las maneras y las herramientas de las que se vale el Cielo para hacerte llegar lo que necesitas en cada momento con el fin de que puedas crecer y evolucionar. 

No tienes un alma. Eres un alma. Lo que tienes es un cuerpo. Es decir, que no eres un ser terrenal con una parte espiritual que, a veces, incluso ni quieres reconocer. Pero lo cierto es que eres un ser espiritual viviendo una experiencia terrenal con el objetivo de aprender a amar y ser feliz.

En muchas ocasiones, nos empeñamos en buscar, o más bien perseguir, la felicidad sin comprender que ésta solo puede provenir de la paz interior. Por eso, el trabajo interior es siempre personal e intransferible. Es decir, que nadie puede hacerlo por ti puesto que cada ser es único dentro del Todo del que procedemos y al que estamos conectados. Por eso, no podemos separarnos de ese amor incondicional inmenso, infinito, indescriptible, eterno y más grande que todos y cada uno de nosotros, pero que a todos nos conecta. Podemos alejarnos, eso sí. Las veces que queremos y en la medida en la que lo decidamos como los seres libres que somos, pero nunca separarnos. Eso, has de saber, que no es posible. 

Por eso, como la chispa divina de amor que eres, cada día tienes una maravillosa oportunidad para decidir dónde quieres vibrar y cuánto amor o lo contrario quieres ser. Y es una decisión que, has de hacer consciente, puesto que depende única y exclusivamente de ti. Por eso, el trabajo interior y el camino espiritual lo que te hacen es responsable. Responsable de tu propia vida y de tus decisiones. 

Puede que en este momento de tu vida te encuentres atravesando por una situación difícil. Una pérdida, un abandono, un problema económico, una crisis de pareja, un enfrentamiento con alguna persona cercana, una depresión o tristeza. Quizá te sientes algo perdido y sin saber muy bien qué rumbo tomar o puede que la apatía sea la tónica dominante de tu día a día… Lo que sea, pero para ti es difícil y bloqueante por lo que deseas poder superarlo. 

Lo primero que me gustaría hacer es trasladarte un mensaje de tranquilidad y de esperanza. Para nuestro mayor bien, nada es permanente y todo está en constante cambio y evolución. Por eso, cuando dejamos de luchar contra esos cambios, empezamos a permitirnos ver las cosas de otra manera. 

En el silencio se encuentran todas las respuestas. En el silencio de tu interior. El problema es que no recordamos que esto es así y, fruto de esa desconexión con lo que verdaderamente somos, nos empeñamos en buscar esas respuestas fuera de nosotros. Y es ahí donde nos perdemos al darle nuestra fuerza y poder a otros. Es ahí cuando apagamos nuestra luz y nos desconectamos de todos los dones maravillosos que todos y cada uno de nosotros tenemos. Cada uno los suyos, pero que todos sin excepción tenemos. Y reconectarnos con ellos es lo que nos permite recordar qué hemos venido a hacer. Es decir, el propósito por el que estamos aquí y la misión de vida que hemos venido a cumplir. 

Cuando las personas me preguntan si el trabajo interior es sencillo, tengo clara mi respuesta. Cada camino es un mundo y hay tantos como personas puesto que cada ser es original y diferente. Por lo tanto, lo único importante es que tú decidas recorrer el tuyo con consciencia. Lo que sí creo es que es un camino de valientes. Puesto que ir hacia dentro para sanar todas esas heridas que, de una forma consciente o no, te están impidiendo avanzar y vivir una vida con más paz y amor, requiere de valentía. Y de voluntad. Y de fuerza. Y de paciencia. Y de fe. Y de amor. 

Lo bueno es que has de saber que no estás solo. En realidad, nunca lo has estado ni lo estarás. El Cielo está contigo. El Universo está contigo. El Creador está contigo. La Consciencia Universal está contigo. La Fuente está contigo. Dios está contigo… Lo de menos es como le llames mientras sea Amor. Puesto que, nos guste o no, nos cueste reconocerlo o no, todo lo que no es Amor no procede de ahí. 

Por eso, no te preocupes ni te agobies ya que te aseguro que cuando te encuentres listo para abrirte a recibir toda esa ayuda que está ahí esperando a que le des tu permiso para entrar y ayudarte a trasformar tu vida, tu vida comenzará no solo a ser más fácil, sino que empezará a ser mágica. 

Por eso, te animo a amarte mucho… Muchísimo. Y a darte la oportunidad de trabajar en tu persona para poder conectarte con tu corazón, con tu esencia y con esa chispa de luz y amor que eres en verdad ya que, desde ahí, podrás recordar también para que estás aquí y lo has venido a hacer. Ese será, sin duda alguna, el mayor regalo de amor que te puedas hacer a ti mismo.

Si después de leer este mensaje, sientes ganas de hacer algo por ti, te animo a que me escribas para que podamos agendar una cita y comenzar a trabajar juntos. Mi misión es ayudarte, humildemente, y acompañarte en tu camino de luz y amor a través del mío propio poniendo a tu alcance todas las herramientas de las que dispongo gracias a la ayuda del Cielo. Un trabajo que me hace sentirme inmensamente afortunada y agradecida. 

Gracias, Gracias, Gracias. 

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