El Amor

El Amor

Para mí el Amor es sencillo. Es un gesto hacia un hermano y, todos lo somos. Es una sonrisa, una palabra, un abrazo, una mirada… Y a eso hemos venido. A entender que todos procedemos de la misma fuente infinita de Amor a la que estamos conectados como la Unidad que somos. A que todo es fácil, pero cuánto lo complicamos. A comprender que el camino es aquel que nos lleva de vuelta a casa. A crecer en espíritu, pues eso es lo que realmente somos. A superar nuestras propias barreras para, por fin, aprender a amar. 

El Amor es el mayor poder que nos ha sido dado y es, también, el mejor maestro para caminar por esta vida. El Amor es el camino y solo hay que abrirle el corazón. Por eso, cuando aprendes a amarte empiezas a respetarte, a comprenderte, a disfrutar de ti mismo, a exprimir la vida y a experimentarla buscando siempre tu verdad mayor, la que procede de tu interior, de tu ser interno. Comienzas también a trabajar en tu persona. Un trabajo intenso que requiere por momentos de un gran esfuerzo, voluntad y fe, pero que siempre da sus frutos. 

Y, de pronto, te das cuenta de que te has vuelto una persona más agradecida, más dispuesta a ayudar a otros en su camino, más capaz de ponerte, a menudo, en el lugar del otro. Y comienzas a entender que el verdadero placer está en dar y no en recibir porque, lo que quizá todavía no habías entendido conscientemente, es que dando el primero que recibe eres tú mismo y ese amor es, amor del bueno. 

Comprendes entonces que todos hemos sido creados exactamente de la misma manera y de la misma fuente de Amor infinito y que, por lo tanto, nadie es más que nadie. Y empiezas a ver que la grandeza reside sólo en el corazón y a valorar los pequeños detalles que lo llenan. Y te das cuenta de que estás mirando a las personas con otros ojos, unos ojos que hasta ahora habían estado tapados, ciegos. 

Te encuentras valorando al prójimo por lo que es en vez de por lo que tiene, representa o te puede dar. Caes en la cuenta de que todo lo material es pasajero y entiendes, como no lo habías hecho hasta ahora, que el objetivo es crecer sano en valores para poder conectarte de nuevo a la fuente de la que procedes. Una fuente de Amor de la que no te podrás separar jamás. Puedes, libremente, alejarte de ella, pero nunca separarte puesto que es tu origen. 

Se despierta algo nuevo en tu corazón que te activa lo que hasta ahora dormía y comienzas a valorar y amar a todos los seres con compasión. Sin apegos, sólo movido por el Amor donde lo importante no es la cantidad si no la calidad. 

Sigues creciendo y caes en la cuenta de que te encuentras vibrando a otro nivel y con una fuerza que hasta ahora no conocías, pero de la que ya sabes que no quieres volver a prescindir. Empiezas a sentir que tu luz interior se proyecta hacia afuera y que el mundo se vuelve un lugar más amable para ti porque todo ese amor sincero que estás proyectando te viene de vuelta, multiplicado. Es entonces cuando permites que cosas maravillosas empiecen a pasarte fruto de haberte conectado, de nuevo, a la Energía Amorosa Universal de la que procedes y a la que un día, volverás… con más Amor. 

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